Claudia Lopera29 de abril de 2021En busca del tiempo perdido me parece imprescindible: una experiencia lectora que exige paciencia pero recompensa con una comprensión más profunda del tiempo, la memoria y la vida social. Proust construye un universo donde cada detalle —una magdalena, un gesto, un salón— se convierte en llave para paisajes interiores; su prosa, larga y sinuosa, obliga a detenerse y recuperar la lectura como quien respira con conciencia. No es novela para el apuro; es para quien desea leer desde la acumulación de instantes y las pequeñas traiciones del orgullo y el deseo. Desde mi postura, recuerda la ambición panorámica de Balzac y la agudeza psicológica de Flaubert, sin imitarlos: es, por derecho propio, un clásico imprescindible.