Sergio Pérez 10 de julio de 2021Hola Antonio, quiero contarte una experiencia que tuve con tu libro "Lanzo al viento mi dolor"..
Me llamo Sergio, soy mexicano, hace algunos años estuve viviendo en Madrid. Un día de verano de 2012, para ser precisos, el 3 de Agosto. No recuerdo muy bien, creo que andaba por la zona de Malasaña. En aquel tiempo, mi intuición era muy intensa, nunca he reflexionado al respecto, sólo sé que de pronto "escucho" una voz interior que me dice ve por aquí, ve por allá, gira en la siguiente calle, sigue, hasta que me indica que he llegado al lugar que desean.
Ese día, como de costumbre, "me fueron guiando" por calles que no acostumbraba andar, poco a poco, me fui alejando de la dirección que llevaba, en ese momento no me importaba desviarme de mi camino porque no llevaba prisa. Sin embargo, al llegar al lugar donde me indicaron que me detuviera, vi un lote abandonado y pensé "aquí no hay nada", escuché "aquí no, en la acera de enfrente", giré y justo en frente de la calle había una librería, (me encantan las librerías de libro viejo, siempre encuentro cosas increíbles, libros especiales que ya no se editan).
Parecía una librería moderna, me acerqué pero al suponer que eran libros nuevos pensé "lo siento, no traigo mucho dinero para gastar, quizás unos 6 euros, no más. Sentí que debía entrar (ya estaba ahí), entré y como de costumbre recorrí los diferentes libreros, usualmente percibo que un libro toma un ligero resplandor, casi imperceptible, tan sutil pero consigo distinguirlo del resto.
Ya había recorrido parte del lugar y no percibía nada, pensé que sería que no quería gastar y eso impedía que pudiera ver algo. Les dije (así les hablo a menudo) "ángeles, dense prisa, qué quieren que vea, no puedo estar mucho tiempo y el hombre que está a cargo se preguntará qué tanto veo y no compro". Se cayó un libro cerca de donde estaba, me acerqué, lo coloque en algún espacio vacío, seguí mirando, en ese momento estaba en el área religión, esoterismo, que es donde suelo terminar.
Me relajé al darme cuenta que ya había algunas personas más por ahí. Nada llamaba mi atención, tenía ya varios libros en casa sin leer así que no tenía necesitad de buscar algo. Insistí "ángeles, ya díganme a qué me han traído a éste lugar", se cae un libro, me acerco a levantarlo y oh sorpresa, era el mismo libro, pensé, que tonto soy, no lo coloqué bien o qué. Miré la portada: "LANZO AL VIENTO MI DOLOR" lo abrí al azar y descubrí que era poesía, no me atrae mucho la poesía, a no ser que sea mística.
Al momento pensé "y si esto es lo que quieren que vea"
Comencé a leer la página que había abierto al azar,
LA TORTOLA
En el patio estoy sentado,
casi no puedo escribir,
la tórtola está muriendo
sin consuelo para mí.
No sufras tu hijo amado,
todos llegamos al fin;
fue la nieta de Anastasio
que su abuela trajo aquí.
Vino a lavarme la ropa
ayer, día dos de agosto,
y cuando nos dimos cuenta
ya la había ella pisado.
Hoy, que ya estamos a tres,
al llegar yo de comer,
"¿Cómo?, ¿Qué estamos a tres?, a ver, reviso mi móvil y efectivamente era tres, regreso al párrafo anterior y leo "Vino a lavarme la ropa ayer, día dos de agosto", sí, ayer fue dos y hoy es tres!, y de Agosto!, es tres de Agosto! se me erizaron los vellos de los brazos y un frio recorrió mi cuerpo. Seguí leyendo...
la he visto muy erizada
y moribunda a mis pies.
En seguida la he cogido
y a comer la he obligado,
pero no creo se salve,
es ave muy delicado.
Sergio, "¿¿¿qué??? ¿¿¿Sergio ???
Sergio, debes tener ánimo,
ya bastante sufro yo,
y si salvarla no puedo
es que su hora llegó.
Ya para éste momento estaba que no cabía del asombro, eran demasiadas coincidencias, entré como en shock, como si se suspendiera el tiempo de pronto. "lo siento ángeles, perdón, esto es increíble, gracias, gracias, gracias!"
Terminé de leer la poesía y de pronto comprendí a qué Tortola se refería...
En aquel tiempo, compartía departamento con varias personas, una de ellas, era una mujer uruguaya, Gloría, rebasaba los setenta años, tuvo una vida bastante complicada, padecía una fuerte depresión, me decía "mi angelito", traté de ayudarla a salir de ese estado, con reiki, música, charlando, todo lo que conocía traté de aplicarlo en ella. Me preocupaba mucho, sentí tristeza por ella.
La lectura de "LA TORTOLA" trajo paz a mi espíritu, sentí que Gloria estaba en buenas manos, había seres en el mundo espiritual que cuidaban de ella.
Hace unos días platicaba ésta historia a un sobrino y pensé en escribirte como retroalimentación de tu trabajo. Creo que es importante dar a conocer al autor de que manera influyó su lectura en nuestras vidas.
un abrazo afectuoso.
[OCULTO: DATOS PERSONALES]